Maruja y Licenciada
Hace ya unos cuantos años, allá
por 2014, en los comienzos de las investigaciones sobre el caso Nóos, Miguel
Bernad (secretario general de Manos Limpias y en libertad bajo fianza desde el
pasado mes de diciembre) afirmó que la Infanta Cristina “no es la clásica ama
de casa, la clásica maruja, entre comillas, que únicamente ve telenovelas, va a
la compra y hace la comida, sino que, aparte de poder hacer eso, es una mujer
con una formación académica alta, licenciada en Ciencias Económicas y con algún
máster, y que forma parte de la fundación La Caixa. El nivel de conocimiento de
la infanta es muy superior al de cualquier ama de casa, y de cualquier maruja,
con respeto y sin desprecio a las marujas”.
Y yo me pregunto ¿Es que no se
puede ser maruja y licenciada al mismo tiempo? ¿Qué indignidad aflora del hecho
y práctica del marujeo que hace que sea incompatible con cualquier
licenciatura? ¿Es que es peor ser una maruja
que crear una trama de extorsión, lavar dinero o apropiarse
indebidamente de los bienes de tus semejantes?
Pues yo reivindico el hecho de ser maruja y licenciada al mismo tiempo,
y en este blog voy a demostrar que ambas prácticas pueden ir tan unidas como el
café y la leche o la tónica y la ginebra.
Soy licenciada en Ciencias de la
Información por la Universidad Complutense de Madrid, y sí, también soy maruja.

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